conductas negativas

COMO ENFRENTAR CONDUCTAS NEGATIVAS

Psicóloga: Andrea Carmona K. 
En el artículo anterior escribí sobre las conductas que no podemos dejar pasar como: robar, mentir, destruir y agredir. Hablé sobre el aislamiento ambiental, aquí escribo sobre los aspectos a tener en cuenta para realizar este procedimiento.

Primero el lugar de aislamiento no debe tener  una connotación negativa, que descalifique o ridiculice al niño, por ejemplo, no debe ser un lugar de castigo para “niños malos”,  ni  tampoco “el rincón de los tontos”, etc.  Porque de ser así, estaría deteriorando la autoestima del niño.

Apenas se presenta la conducta intolerable, inmediatamente deberá sancionarse dejando al niño en el lugar “fome y aburrido” previamente seleccionado para el aislamiento.

Esta acción deberá ser lo más inmediata posible para que sea efectivamente contingente a la conducta intolerable. Tanto es así, que no se deberá aplicar si hubiesen transcurrido más de 15 segundos desde que se terminó de presentar la conducta intolerable, pues es posible que el niño ahora haya empezado a emitir otra conducta.  Desde el momento en que se tomó al niño hasta que se le deje en el lugar de aislamiento, no deberán transcurrir más de 3 minutos. De lo contrario se recomienda abstenerse de sancionar esa conducta intolerable.
Mientras se procede a aislar la conducta intolerable; es conveniente mostrarle al niño que estamos molestos y enojados por lo que hizo, pero no por lo que él es.

Podemos juzgar su conducta pero no su persona; por ejemplo podríamos decir que lo que hizo fue una tontera pero nunca que él es tonto. Si juzgáramos la persona estaríamos insultándolo, y entonces seríamos nosotros quienes estamos agrediendo al niño.

Hay que tener claro, que una vez que se ha tomado la determinación de aislar al niño, se debe seguir adelante, aunque el niño llore, alegue, grite o patalee.
Una vez que el niño haya cesado sus intentos de evadir o invalidar la sanción, deberá esperarse un mínimo de 3 minutos o un máximo de 5 minutos para terminar con el aislamiento, vale decir, cuando el niño haya dejado de llorar, gritar, patalear, insultar, amenazar, etc. quedándose tranquilo y calmado. Es el cambio en la conducta del niño lo que importa para terminar con el aislamiento. Pero esto tampoco debería confundirse con un arrepentimiento verbal del niño, por ejemplo que pida perdón, se disculpe o justifique, pues esto último aunque sea real no implica necesariamente un cambio de conducta.
Una vez terminado el aislamiento por ningún motivo se deberá retar, insultar o amenazar al niño, haciendo borrón y cuenta nueva.
Si por otra parte, una vez  terminado el aislamiento, el niño inmediatamente volviera a presentar otra conducta intolerable, nuevamente hay que volver a  aislarlo, y así tantas veces como sea necesario.
Por lo menos se debe sancionar el 50% de este tipo de conductas para que se aprecie una disminución significativa de la conducta (el ideal sería sancionar el 100%).

Se debe aplicar este procedimiento aunque ello signifique interrumpir lo que estamos haciendo.

Si el niño está atravesando por una situación difícil, el manejo es diferente, debe ser más orientado hacia la contención y el diálogo.
Este es un procedimiento para niños  desde 2  hasta 5 años, y es un manejo de tipo conductual, pero no por eso se debe olvidar y dejar de lado nuestra parte más afectiva. Mostrar que la conducta antisocial nos produce pena o rabia, es decir, que tiene una clara repercusión emotiva en nosotros y reflejárselo.
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